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Denuncias en educación

Denuncias en educación: cuando los tiempos de resolución afectan la convivencia escolar

Publicado en 2025


En el debate sobre convivencia escolar y denuncias en educación, suele ponerse el foco en el número de casos. Sin embargo, hay dimensiones igual de relevantes y menos visibles: cuánto tardan en resolverse, qué ocurre con aquellas que no registran cierre y qué tan posible es conocer sus resultados.

Más que la cantidad de denuncias, estas preguntas permiten observar cómo funciona realmente el sistema.

Para dimensionar el fenómeno: al 31 de agosto de 2025, el sistema escolar contaba con 3.541.783 estudiantes en educación básica y media, y 678.912 en educación parvularia. En total, más de 4,2 millones de estudiantes. En este contexto, las denuncias representan aproximadamente un 0,5% en relación con el tamaño del sistema escolar. Si bien se trata de una proporción acotada, su impacto en la gestión y en la convivencia escolar es significativo.


1. Los tiempos: una experiencia desigual

En las denuncias que sí registran fecha de cierre (15.526 casos), los tiempos son muy variables:

La diferencia entre la mediana (36 días) y el promedio (57 días) sugiere la existencia de casos de mayor duración que extienden los tiempos de resolución. Aunque muchos casos se resuelven en torno a un mes, una proporción relevante se prolonga por varios meses.


2. Lo que no se puede ver: 31,5% sin cierre

Un dato clave: 7.154 denuncias (31,5%) no registran fecha de cierre en la base pública. Esto implica que no es posible calcular su duración ni saber si los procesos han finalizado.

Al observar estas denuncias sin cierre con referencia al 31 de diciembre de 2025:

No se trata mayoritariamente de denuncias recién ingresadas, sino de procesos que ya acumulaban semanas o meses abiertos al momento del corte.


3. Qué tipo de denuncias quedan sin cierre

Las denuncias sin cierre no corresponden a temas marginales. Se concentran en:

Esto sugiere que los conflictos más complejos podrían ser también los más difíciles de cerrar —o de registrar como cerrados.


4. Territorio: una distribución desigual

Esto indica que no solo hay más denuncias en ciertos territorios, sino también una mayor proporción de casos cuya resolución no es observable.


5. Tiempos, gestión y vida escolar

Más allá de los datos, hay un elemento clave: el impacto en las escuelas. Estos procesos implican una alta carga de trabajo para los equipos educativos. La exigencia de recopilar antecedentes, responder oficios y presentar evidencias no siempre se condice con los tiempos de resolución del sistema.

Una investigación con una mediana de 36 días implica que, durante al menos un mes o más, el conflicto se mantiene abierto, a la espera de una resolución externa. Esto no es neutro: tiene efectos directos en estudiantes, familias, docentes y comunidades completas.


Cierre

El desafío no es solo gestionar denuncias, sino analizar sus trayectorias y resultados de manera transparente. No basta con contar denuncias. Es necesario examinar sus tiempos y sus límites.

La información disponible no permite saber si estos procesos terminan en mediación, sanción, archivo o judicialización. En consecuencia, no es posible evaluar si el sistema contribuye —o no— a la mejora de la convivencia escolar.

Porque en educación, no solo importa que los conflictos existan o se registren, sino también cómo se resuelven, en qué tiempos y qué efectos generan.


Temas: Análisis de Datos, Denuncias, Gestión Escolar, Convivencia, Política Pública